El pasado viernes 4 de septiembre se llevó a cabo la Asamblea Extraordinaria de propietarios y arrendatarios de la Nave A de la Central de Abasto de Puebla, convocada por su Mesa Directiva, donde los bodegueros manifestaron de manera unánime su rechazo a las modificaciones de vialidades, sentidos de circulación, accesos y colocación de postes.
Durante la reunión se informó sobre la existencia de un estudio vial atribuido al Ayuntamiento de Puebla. Los comerciantes solicitaron conocerlo y consultar el documento que sustenta las modificaciones; sin embargo, se les indicó que se encuentra bajo resguardo de la Nave C, lo que generó cuestionamientos sobre la falta de acceso a la información.
Los bodegueros señalaron que las medidas ya están afectando directamente sus negocios. Uno de los participantes reportó una reducción de hasta 40% en sus ventas, debido a la eliminación de un cruce que obliga ahora a clientes y proveedores a realizar recorridos más largos, que pueden superar los diez minutos por el tráfico.
Entre los principales reclamos destacó también la existencia de comercio ambulante que obstruye accesos, vialidades y pasos peatonales. Como ejemplo, se señaló un puesto de alimentos ubicado entre Rivera y Dulcería Susi, que, de acuerdo con los asistentes, frecuentemente ocupa espacios de circulación e incluso permanece en doble fila.
Los comerciantes cuestionaron que mientras al comercio establecido se le reducen espacios de estacionamiento, se dificultan los accesos de sus clientes y se aplican multas y retiro de placas, existan actividades que generan obstrucciones y que, según señalaron, permanecen sin un control efectivo.
“Nosotros pagamos renta, agua, luz, predial y todos los servicios para poder trabajar legalmente, y ahora nos están quitando espacios y dificultando el acceso a nuestros clientes; mientras tanto, hay quienes ocupan vialidades y pasos peatonales sin que exista el mismo nivel de control”.
Como resultado de la Asamblea, los bodegueros acordaron NO avalar modificaciones a las vialidades, sentidos de circulación, accesos ni la colocación de postes, y propusieron privilegiar medidas de ordenamiento y señalización que no afecten la actividad comercial.
Asimismo, quedó de manifiesto que la voluntad expresada por los bodegueros debe ser trasladada al Consejo General para que éste actúe en consecuencia, y no que los comerciantes simplemente tengan que acatar modificaciones porque así fueron determinadas por dicho órgano. En respuesta de la mesa directiva se informó que se elaboraría el acta correspondiente para recabar las firmas y posteriormente hacer llegar los acuerdos al Consejo General, incluso señalándose que habría que esperar a conocer “si el Consejo estaba de acuerdo” con lo aprobado.
Ante ello, los bodegueros dejaron clara su postura: las decisiones deben partir de quienes diariamente trabajan en la Central de Abasto y cualquier proyecto que pretenda modificar su funcionamiento debe ser previamente informado, discutido y consensuado con los sectores directamente afectados







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