SAN MARTÍN TEXMELUCAN, Pue. — La Unidad Deportiva Ángeles Blancos refleja un panorama crítico de deterioro y vulnerabilidad social que contrasta drásticamente con su ubicación estratégica. Situado en la colonia Morelos sobre el camino a las Válvulas, el complejo deportivo opera en el abandono institucional a pesar de encontrarse literalmente a espaldas del Centro de Respuesta Inmediata (Ceri), la sede que resguarda la seguridad pública y el sistema de monitoreo municipal.

Si bien el inmueble se encuentra catalogado dentro de la infraestructura deportiva oficial del municipio y recibe a diario a decenas de deportistas, corredores y familias, las condiciones físicas del lugar muestran un rezago considerable en materia de mantenimiento.
El problema más apremiante señalado por los usuarios no es solo el desgaste de las instalaciones, sino la persistente percepción de inseguridad. A pesar de colindar con la base operativa de las fuerzas de seguridad del municipio, los asistentes denuncian una marcada ausencia de patrullaje preventivo al interior del deportivo.

Esta falta de vigilancia permanente —atribuida por la ciudadanía a la evidente irresponsabilidad del alcalde Juan Manuel Alonso Ramírez frente a las necesidades básicas de la demarcación— ha propiciado que algunos sectores del complejo sean aprovechados para el consumo de sustancias ilícitas, generando un ambiente de riesgo latente para niños, jóvenes y padres de familia que buscan un espacio propicio para la convivencia y la activación física.
La problemática en torno a este espacio ha estado previamente en la agenda oficial. En septiembre de 2025, el Ayuntamiento de San Martín Texmelucan dio a conocer la asignación de recursos orientados a la dignificación y rescate de la Unidad Deportiva Ángeles Blancos, un anuncio que en su momento confirmó la urgencia de intervenir el sitio. Sin embargo, a la fecha, los usuarios apuntan que las mejoras tangibles siguen sin reflejarse en las condiciones cotidianas del inmueble





