Productores de la región cultivan una de las variedades más llamativas por sus pétalos jaspeados y tonos únicos
Por José Manuel Trinidad Corona
En los campos de San Agustín Atzompa, comunidad perteneciente al municipio de San Lorenzo Chiautzingo, florece una de las variedades de rosa más llamativas y poco comunes de la región: las llamadas rosas “Cleopatra”, reconocidas por sus pétalos combinados en tonos rosa intenso y blanco aperlado, que forman figuras naturales únicas en cada flor.
Estas rosas destacan por su apariencia exótica y elegante, ya que ninguna florece exactamente igual a otra. Sus pétalos jaspeados, con manchas y líneas irregulares, han convertido a esta variedad en una de las más apreciadas para arreglos florales y decoraciones especiales.

En la comunidad, únicamente dos productores se dedican al cultivo de esta variedad, considerada delicada y de alto cuidado debido a las condiciones que requiere para desarrollarse correctamente. Uno de ellos es don Efigenio, productor local que desde hace varios años trabaja en la siembra y cosecha de cientos de rollos de flores “Cleopatra”, una planta que ha llamado la atención de compradores y comerciantes por su singular belleza.
El productor relata que el cultivo requiere paciencia, dedicación y un cuidado constante, desde la preparación de la tierra hasta el control de temperatura y humedad dentro de los invernaderos. Explica que estas rosas son más sensibles que otras variedades tradicionales, por lo que mantener la calidad de sus pétalos representa un trabajo diario.
La producción de rosas en San Agustín Atzompa forma parte de una actividad que durante años ha dado identidad y sustento económico a diversas familias de la región. Los campos florales de esta zona son conocidos por abastecer mercados locales y centrales de abasto en distintos puntos del país.
Además de su valor comercial, las rosas “Cleopatra” representan una muestra de la riqueza natural y agrícola de Chiautzingo, donde productores continúan apostando por variedades innovadoras que resaltan la calidad de las flores poblanas.
Entre surcos e invernaderos, estas rosas continúan floreciendo como símbolo del trabajo del campo y de la creatividad de quienes buscan ofrecer al mundo una forma distinta y extraordinaria de admirar las flores.




