Columna

La AVG y la cultura de prevención


Adrián Salazar

Se fue el mes de marzo. Pasó el 8M, el “Día Internacional de la Mujer”. A un mes de la fecha, ya no hay feministas radicales en las calles, de esas que causan destrozos, pintan paredes, dañan inmuebles y agreden hombres, principalmente periodistas gráficos que sólo cumplen con su labor de cubrir los hechos. Hay una gran diferencia entre quienes luchan todos los días para que a las mujeres se les respete y entre quienes se refugian en la anarquía para saciar su mezquino momento de catarsis frustrada.
Lo que sí continúa, es la lucha de las mujeres, esas que todos los días salen a trabajar para ganarse la vida honradamente, para llevar el sustento a sus hogares, para procurar una mejor vida a sus hijos y un mejor futuro. Lo que, sí continúa, es la búsqueda de todas esas mamás a las que la violencia les ha arrebatado la vida de sus hijas; lo que, sí continúa, es la lucha de todos esos hijos, esposos, hermanos, amigos, a quienes la violencia les ha arrebatado cruel e impunemente la vida de una mujer en sus vidas y la de muchas otras tantas que han sido agredidas y violentadas sin que el Estado actúe no sólo para defenderlas, sino para brindarles justicia
Tal pareciera que sólo en esa fecha es cuando todos, principalmente el Estado y sus instituciones recuerdan que deben garantizar una vida digna para las mujeres, mientras que, en resto del año, el combate a la violencia de género queda sólo en el discurso de funcionarios burócratas que poco o nada hacen para combatir de fondo este problema.
De acuerdo con el reporte «Información sobre violencia contra las mujeres» del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), al inicio de este año, es decir, apenas hace tres meses, el estado de Puebla ya se ubicaba en la posición 14 con mayor número de feminicidios. Estado bajo un gobierno morenista con un supuesto “experto en seguridad” a la cabeza.
Del listado de los 67 municipios con más feminicidios en el país -en el arranque del 2022-, Puebla tenía dos demarcaciones. En la posición 51 a Acajete y en el peldaño 52 a Zoquitlán. Respecto a homicidios contra mujeres, la entidad registró 10 casos, siete homicidios dolosos y tres culposos. Además de 227 lesiones.
Un total de 560 delitos de violencia familiar registró Puebla en enero, colocándose a nivel nacional en el lugar 11. En delitos de violación Puebla se ubicó en el lugar 8 con 54 casos. Para las llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia contra la mujer, Puebla comenzó el año con 957 casos y con ello se colocó en el lugar seis con más incidencias. En llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia de pareja, contabilizó 253 incidencias y 944 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar.
En este contexto, un fenómeno muy particular se ha venido gestando en Ocoyucan, uno de los 50 municipios que son prioritarios para la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), pues la administración que encabeza el alcalde, Rosendo Morales Sánchez, ha implementado una estrategia integral para impulsar una política de prevención, en la que participan diferentes organismos, así como el sector educativo y la sociedad en su conjunto.
A través del departamento de «Prevención del Delito», adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, y del Instituto de la Mujer de Ocoyucan (IMO), se ha venido dando una política atención oportuna a los casos de cualquier tipo de agresión a las mujeres. Ambas instancias trabajan de forma coordinada para garantizar a las mujeres de este municipio asesoría jurídica y psicológica cuando son víctimas.
Sin embargo, esto es lo menos que pueden y debería hacer cualquier nivel de gobierno. Lo que realmente llama la atención es la estrategia de prevención, es decir, tanto el IMO como el departamento de Prevención del Delito se han enfocados a trabajar con los jóvenes para intervenir en su educación, en su formación y en un futuro inmediato puedan erradicar de sus vidas cualquier tipo de violencia, entre ellas, la de género.
El gobierno de Ocoyucan ha echado mano para destinar recurso humano, profesional y capacitado, como abogados y psicólogas, para acudir a las escuelas con un programa de acción e incidir en los jóvenes para que sean capaces de reconocer cuales son los patrones de los diferentes tipos de violencia, que actúen oportunamente denunciando y, evidentemente, que no los repitan.
Es decir, más allá de una cultura de castigo para quien cometa este delito, se está implementando una cultura de prevención en los jóvenes para evitar que, tanto ellos como las generaciones futuras, presenten este tipo de problemas que dañan y laceran a las familias, que son el núcleo de la sociedad.
Ítem más. También vienen trabajando para promover la capacitación profesional de las mujeres, puesto que la dependencia económica se ha convertido en un factor que da paso a la violencia, de este modo, el gobierno de Ocoyucan brinda, de forma gratuita, capacitación para que las mujeres aprendan algún oficio y puedan enfrentarse al mundo laboral para auto emplearse sin tener que depender de su pareja económicamente y garantizar estabilidad económica a su hogar.
Sin duda alguna, esto es muestra de la visión progresista que tiene el presidente municipal de Ocoyucan, y de la labor conjunta con su equipo de trabajo, pero, sobre todo, de la participación activa de la sociedad que se ha sumado para luchar conjuntamente contra la violencia de género, no sólo el 8 de marzo, sino todos los días del año.

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