Se acercan las elecciones y antes de verificar las propuestas de campaña, el currículum o el pasado oscuro del candidato de tu colonia o municipio, ¡Verifica que no use chaleco! Sí es así, cierra la puerta de tu casa porque seguramente es igual que todos.

La comunicación no verbal es fundamental para quienes hoy aspiran a un cargo público. Sin embargo no a todos les importa, pues recurren al famoso «Starter pack» de los políticos (chaleco, pantalón kaki y camisa de cuadros)

Y es que no importa de qué edad sea el políticos, para ellos este kit es fundamental para pertenecer al grupo y puedan ser aceptados. Para ellos el chaleco es más que una prenda, se trata de una armadura de bronce que los protege y los proyecta a otra dimensión. Un código inviolable, una prenda que no puede mancharse y jamás debe decolorarse. Si son del PRI, seguramente será de color rojo, los panistas recurren al azul, los perredistas al amarillo y así predeciblemente.

Esta elección para muchos es la más grande la de historia y quizá más complicada que la de 2018. Por ello la imagen de un candidato es fundamental para poder conectar con los votantes. Los tiempos demandan renovarse y colgar el chaleco de una vez por todas.

La gente está cansada de los políticos, de su discurso e incluso de su imagen. El gran reto está en que los ciudadanos te adopten como uno de  ellos y claramente nadie en su sano juicio utiliza un chaleco del mismo color, durante  todos los días del año.

Los números son claros, la última encuesta cívica del INEGI, informa que  en México el 76 % de los ciudadanos no confía en los partidos políticos y 50.7% aseguró que los partidos no sirven para nada.

Entonces, escuchando el sentir de los ciudadanos, no anden cargando el color de su partido por todos lados. En 2018 la lección fue muy dura, no hubo tregua por parte de los mexicanos con la clase política, así que si no quieren repetir la historia, escuchen al pueblo.

Nos leemos pronto.

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