Política Tlaxcala

Decía el célebre politólogo veracruzano, Jesús Reyes Heroles, que “en política la forma es fondo”.

PACTD.JPG – 73.34 kBEsa frase célebre cobró vigencia el martes, cuando el presidente Andrés Manuel, convocó a los gobernadores de el país para la firma de su “Acuerdo Nacional por la Democracia”

La intención es garantizar elecciones limpias y libres el próximo domingo 6 de junio, en las que se renuevan 15 gubernaturas, sus congresos locales y la cámara de diputados federales.

La propuesta presidencial, en principio, luce justa y correcta. El manoseo político electoral en algunos Estados se da a ojos vistos, con la complicidad de los gobernadores o de sus funcionarios, quienes apadrinan y financian las campañas de sus favoritos. Los que van de la mano de su partido o los que defienden sus intereses.

Pero para que exista un acuerdo tiene que existir el consenso de los actores políticos de los estados.

Y en este caso, el documento firmado en el patio de la tesorería en Palacio Nacional, careció de todo el consenso necesario entre los 30 gobernadores presentes estuvieron ausentes Enrique Alfaro, de Jalisco, y Quirino Ordaz, de Sinaloa.

La queja de los gobernadores fue que no participaron ni en la discusión, ni en la redacción del supuesto acuerdo, fue hecho como siempre se estilaba al gusto del presidente que aunque lleno de buenas intenciones, acabó por ser una imposición del mandatario que se caracteriza por su intolerancia a las opiniones externas.

Los gobernadores denunciaron que ni siquiera conocían el texto antes de firmarlo. Y lo que es más lamentable, no existió la oportunidad de abrir un diálogo con el presidente López Obrador, para enriquecer el contenido de lo que se firmaba en palacio.

Algunos mandatarios estatales lamentaron que la reunión fuera a puerta cerrada y se limitará a un solo discurso presidencial, animado por las intervenciones de tres mujeres líderes la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich.

Ninguna posibilidad de debate, de abrir un espacio, si no a la disidencia sí al menos a la corrección o profundización del texto. Casi una mañanera electoral plasmada en papel y tinta, para ser suscrita incondicionalmente por los gobernadores.

Peor aún, que dentro de este acuerdo para garantizar la democracia se hubiera incluido al INE, que está designado por ley para ser el árbitro y garante de cualquier proceso electoral. El presidente López Obrador, lo descalificó de antemano en una frase.

“No se puede poner vino nuevo en botellas viejas”. según él y su sabio refrán populachero del inquilino de palacio nacional.

Sorprendió todavía más, que frente a la ausencia del presidente del INE, sí en cambio fueran convocados el secretario de la defensa y el secretario de la marina, esto es de entenderse, ellos son su “puntales de apoyo” al gobierno Morenista.

¿Deberían de participar en este “Acuerdo por la Democracia” las dos instancias de las Fuerzas Armadas del país que son esencialmente por sus estructuras verticales de mando, instituciones autoritarias, no democráticas, y que no tienen injerencia en la ley electoral y menos en los procesos electorales?

Estas formas acaban por eclipsar la buena intención del fondo, lo es más aún que en los hechos el presidente que promueve ese “manos fuera” del proceso electoral es quien violenta esa imparcialidad, que por ley le corresponde al INE.

En sus pláticas mañaneras, el mandatario aboga a favor de alguno de los suyos, condenando en contraparte a los partidos de oposición o fustigando al árbitro electoral, que es el INE, sintiéndose dueño de la verdad cosa que no es así.

Ni qué decir de los constantes ataques, aunque sin duda muchos de ellos muy justificados cuestionamientos sobre los partidos de oposición, como el PRI y el PAN, involucrados en presuntos actos de corrupción en los últimos sexenios.

¿No es esa crítica presidencial, es una parcialización del proceso en tiempo electoral, cuando las descalificaciones jamás alcanzan a su partido-movimiento Morena?

El brevísimo cónclave democrático a modo y autoritario con los gobernadores no cumplió con la expectativa despertada. Los asistentes salieron de Palacio Nacional con malestares contra este acuerdo impuesto y obligado desde palacio nacional por un

Sobre todo, cuando en los casi dos años y medio de gobierno del gobierno Morenista, el presidente viene evitando el encuentro con los representantes de los estados.

Ahora los convocó, a palacio nacional pero sin derecho de palabra, ni de réplica, sólo firmas y te vas…

Esta columna de opinión es redactada con aportaciones del equipo editorial, así como de colaboradores de este medio de comunicación, previamente verificadas, comentarios y sugerencias: politicatlaxcala@gmail.com

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