Ya a más de la mitad de 2020, con la saturación  de nuestro sistema de salud, economía, gobierno y miles de millones de casos de personas infectadas en todo el mundo, el nuevo problema del coronavirus ya no es una novedad, el cual afecto con mayor fuerza a los sectores débiles  y poblaciones en riesgo. Por tanto, debemos examinar nuestra situación especial para afrontar este momento de transición: la nueva normalidad. 

Esta es una nueva normalidad para nosotros, pero ya hemos observado un ejemplo en otras culturas (como la asiática). Por ejemplo,  la contaminación del aire, debido a demasiada contaminación de sus empresas ya se  ha hecho común el uso de máscaras de forma permanente así mismo ahora nuestros ciudadanos de nuestro país usamos mascarilla por este nuevo virus. Nuestro país vive actualmente esta nueva normalidad.

Actualmente como adultos, usamos máscaras y nos lavamos las manos estrictamente, a veces incluso nos acosamos por esto, nos quitamos las máscaras, aprovechamos que estamos solos en la oficina o en casa, o incluso en nuestros vehículos, y desarrollamos malos hábitos. Recordar que quitarnos las máscaras e ignorar las recomendaciones del sector salud para protegerse de personas o lugares contaminados.

Somos adultos de los que se dice que procesamos mejor estas noticias y somos más conscientes de tantos casos de infección y muerte por este virus. A pesar de todo esto, todavía no podemos cumplir plenamente con estas medidas: ¿podrán nuestros hijos hacerlo? hacer lo mismo con nuestro ejemplo? Teniendo esto en cuenta, debemos ser más conscientes de ello y dar un buen ejemplo no solo en relación a esta medida, sino también en relación a otros aspectos como la difusión de nuestras virtudes y valores, de nuestros hijos y del resto de personas con las que convivimos. , también con nuestros sobrinos, vecinos e incluso con completos desconocidos, solo con el objetivo de no aumentar más la curva de contagio, sino aplanarla para garantizar la seguridad de todos.

En esta nueva normalidad, también debemos pensar que en algún momento nuestros hijos reingresarán a la nueva normalidad entrando al jardín de niños, al colegio, bachillerato o parque de ocio, donde deberán demostrar si están educados correctamente respecto a este problema. Observe las siguientes precauciones básicas: use una máscara, lávese las manos con frecuencia y respete el distanciamiento social. Si no seguimos estas recomendaciones básicas, nuestros hijos se convertirán en víctima de este virus en algún momento.

Estas medidas son particularmente difíciles de adoptar porque nuestros niños no salen de casa sino que permanecen en cuarentena preventiva, no saben o no están familiarizados con el uso correcto de las máscaras y cómo y por qué mantenerse alejados de la sociedad. Debemos educar a nuestros hijos día a día para que cuando regresen al aula, puedan sobrellevar con éxito la nueva normalidad. Además, considerando que todavía estamos expuestos a la posible propagación de este virus, podamos darles más tranquilidad. . En circunstancias inciertas donde la enfermedad no se puede curar o no hay vacuna.

Nuestra estrategia para enfrentar este problema debe ser simple y específica, no solo enfocándose en las desventajas de las medidas tomadas, sino que podemos estar seguros de que nuestros niños podrán cumplir con todas estas salvaguardas. Enséñeles sabiamente los beneficios a corto, mediano o largo plazo.

Algunas personas pueden comenzar a cuidar de sí mismas a una edad temprana demasiado pronto o con valentía. tal vez. Sin embargo, los requisitos de esta nueva crisis no son más que estos principios básicos. A medida que el mundo se ve cada vez más afectado, no solo esta pandemia, sino también muchos otros requisitos, tenemos esta oportunidad única de comenzar a construir un mundo mejor, en primer lugar los que heredarán este mundo. , A saber, niños.

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