Por Galileo López Vázquez

Para usted ¿cuál fue el secreto de la victoria aplastante de Morena en 2018?: ¿El efecto AMLO? ¿El voto en cascada? ¿El hartazgo de la gente? Cualquiera que fuese su respuesta podríamos coincidir que los 30 millones de personas que votaron dieron un mensaje claro: no quieren a los mismos.


Pues le digo algo. A casi tres años de aquella jornada electoral y a sólo meses de las próximas elecciones, parece que Acción Nacional no entendió la misiva que la ciudadanía mandó a toda la clase política.

El PAN pretende postular nuevamente, por tercera ocasión y otra vez a Eduardo Rivera Pérez, quien ya fue alcalde la ciudad en el periodo 2011 – 2014. Y me pregunto, ¿qué no hay nadie más en ese partido? ¿Dónde demonios están los cuadros juveniles? ¿Qué no entendieron que la gente exige nuevos perfiles?

Sabemos que Eduardo Rivera es querido entre panistas, adorado por cierto grupo al interior del partido e incluso venerado por unos pocos, ¡pero nada más! Cruzando la frontera albiazul, justo donde empieza la realidad, los poblanos insisten en que la gestión del yunquista quedó a deber y falló en muchos de sus compromisos.

Por otro lado, los últimos indicadores arrojan que el promedio de edad en la ciudad de Puebla se encuentra entre los 20 a 40 años, por lo que, de concretarse la candidatura de Eduardo Rivera, Acción Nacional tendría que posicionar a un perfil del pasado ante el exigente juicio de las nuevas generaciones. Además de luchar contra el sentimiento de quienes ya vivieron un trienio bajo su gestión y hoy lucen molestos.

El pueblo no olvida y mucho menos en la era digital. Las redes sociales son el baúl de los recuerdos que ningún político quiere tener, una caja de Pandora dispuesta a recordar todo lo que sucedió en la gestión del ex alcalde.

Por lo visto Lalo Rivera se tomó en serio aquello de la «brega de eternidad». Podría apostar que su estrategia se basa en recuperar los votos de quienes están enojados con Claudia Rivera, sin darse cuenta de que también están molestos con él.

El servicio público no es sencillo; el poder, la exposición de imagen y las malas decisiones tienen consecuencias. Si Acción Nacional realmente quiere competir, debe entender el contexto y basar su estrategia electoral en la cosmovisión de quienes vivimos en esta ciudad, mucho de lo cual se encuentra en las redes sociales.

Eduardo Rivera se verá sometido ante un letal e incontenible linchamiento digital. Los internautas recuperarán sus videos, sus compromisos, sus discursos y todo, absolutamente todo, será usado en su contra. Para ejemplo bastan los tuits de AMLO en sus tiempos de eterno candidato.
Hoy apostar por el pasado es peligroso. Nada ni nadie puede esconderse de las redes sociales; el juicio está por comenzar.

Share article:

Permalink:

Add your widget here