Por José Manuel Trinidad Corona /@Piwiinfo_Red

Las calles y banquetas de las ciudades no son espacios neutros a disposición de cualquier persona. A la luz de determinada normatividad, éstas se utilizan de muchas maneras y con diferentes recursos. Así, el espacio público urbano no se usa en condiciones de equidad y ello ha sido un catalizador de disputas políticas entre una diversidad de actores, imaginarios y prácticas sobre el uso de las calles.

Uno de los usos callejeros, que ha sido motivo de conflicto por años en la Ciudad de San Martín Texmelucan, Puebla, es el del comercio ambulante. Los vendedores callejeros han aprovechado la posibilidad de interacción pública entre múltiples personas para capitalizarse económicamente. Sin embargo, las prácticas comerciales de los ambulantes han sido objeto de disputas políticas, tanto en dimensiones materiales, como simbólicas: desalojos, clientelismo, enfrentamientos con policías, estigmas y discriminaciones. El comercio callejero no es compatible —ni ideológica ni moralmente— con la acción pública de “embellecer” el espacio urbano. Así, los gobiernos estatales han puesto en marcha diversos intentos por regular el uso de las calles y plazas, no sin toparse con diferentes resistencias y estrategias por parte de los vendedores ambulantes que se ven afectados.

Afectaciones en calles de San Martín Texmelucan

La lucha diaria de los vendedores ambulantes y los vendedores formales desde hace años ha entrado en una contienda por el poder de las vías de comunicación céntricas de San Martín Texmelucan, quienes representan al comercio formal, como es la Cámara Nacional de Comercio y servicios de turismo de San Martín Texmelucan. Han señalado que, en lo que va de estas administraciones, el conflicto se ha agrabado aún más; ya que el número de vendedores ambulantes ha crecido de manera exponencial, lo que ha generado una competencia completamente desleal, porque el comercio informal no paga impuestos. Otro de los valores agregados al colocar un negocio establecido en la zona centro, o en algún lugar de este municipio que persiste ambulantaje, es el pago de permisos para poder colocar un establecimiento; además de los lineamientos que te piden las autoridades como la Secretaria de Administración Tributaria (SAT), por mencionar trámites burocráticos.

Los ambulantes, no solo atentan contra el libre tránsito, sino también, realizan una competencia desleal en comercio.

Durante años, habitantes del municipio han señalado directamente al comercio informal por atentar en contra de las vías de comunicación y es que las calles se vuelven en un basurero después de que se colocan los vendedores, además que la mayoría de los vendedores usa “diablitos” para robar energía de los postes de luz de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). No obstante, la mayor parte de los vendedores ofertan artículos modernos y, en su defecto, también teléfonos celulares; en su mayoría son de procedencia ilícita y no cuentan con las garantías necesarias de un producto legal, que puedan comprobar su procedencia, ni un respaldo de los equipos con defectos.

Afectaciones legales

La competencia desleal empieza desde el momento en el que los productos, que ellos ofertan, no emiten facturas que puedan comprobar la procedencia legal de los productos. Por otro lado, los ambulantes no cuentan con algún permiso o respaldo fiscal que compruebe sus ingresos y egresos

No cuentan con los permisos correspondientes porque son informales y, hasta cierto punto, son ilegales.

Lo cierto es que en algunos casos estos vendedores son permitidos por las autoridades municipales o estatales, con la intención de que entren ingresos a las arcas municipales de forma mágica, es decir, sin ser justificables ante alguna área.

Lucha de poder entre gobierno municipal y líderes ambulantes

Lo cierto es que, en San Martín Texmelucan, la presidenta municipal, Norma Layón, y la familia Garzón Badillo han mantenido una lucha por el control del comercio informal. Lo correspondiente al gobierno municipal es regularizar y, en su defecto, tratar de erradicar el comercio informal o volverlo formal. Por otro lado, la familia Garzón siempre han intentado colocarse como líderes, para seguir ocupando las calles a su conveniencia. En este sentido, la lucha que hoy se vive en la calle 16 de septiembre, en la colonia centro. Eso es un conflicto de intereses que hace generar percepciones completamente diferentes hacia los ciudadanos. Sin embargo, y de acuerdo a la información obtenida, uno de los puntos estratégicos de esta lucha, que ha mantenido por más de cinco días un operativo de las fuerzas municipales y estatales, es llegar a un conflicto que derive en violencia para posteriormente justificar estos actos como una situación de irresponsabilidad e ingobernabilidad a un costo político

Política: el trasfondo del conflicto en la zona centro de Texmelucan

De acuerdo a lo anterior se considera que los conflictos se derivan de interés políticos rumbo a los próximos comicios; sin embargo se debe considerar que el comercio es la base de la economía de cientos de familias. Para que lo tome usted en cuenta amable lector; queda de tarea para usted sacar su propio análisis.

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