Entre el miedo, la incredulidad y el misterio llegó el 2021, un año distinto, donde pocos se atreven a planear o predecir lo que puede ocurrir en los próximos meses.

Sin duda el primer semestre del año será una temporada especial. Los mortales tendremos que generar algo de la «chistera» para que nuestros proyectos, trabajos o negocios puedan seguir funcionando al margen de las medidas de sanidad. Ya saben lo que dicen, «o morimos de Covid-19, o morimos de hambre».

La buena noticia, es que la mala racha derivada de la pandemia, también afectará a la cúpula política, pues este año electoral no será nada fácil.

De no venir abajo los contagios y las muertes por el COVID-19, la tarea para conseguir el voto exige nuevas estrategias que te permitan llegar a la ciudadanía a pesar de la distancia.

Me queda claro que el padrón electoral – por no decir nosotros- modificó su comportamiento durante y después del 2020. Y es que no es para menos, el confinamiento, la crisis económica , los decretos y la poca libertad para vivir modificó nuestra percepción del sistema político – gubernamental.

Regresando al tema que nos ocupa en esta columna, vale la pena cuestionarnos, ¿cómo se llevará a cabo las elecciones en esta pandemia?, ¿se podrá realizar un miting político?, ¿será el fin del acarreo político?, ¿son los seguidores verdaderos «votantes potenciales» en una elección?

Cabe mencionar que para nadie en México es extraño cómo se lleva a cabo la ‘operatividad’ de una campaña en México: los eventos masivos, las brigadas en los cruceros principales de las ciudades, el recorrido de las calles con el reparto de volantes y el candidato saludando a todo mundo mientras invita al voto. Las cuales tienen en común aglomeraciones, cercanía, contacto y todo lo que por muchos meses hemos dejado de hacer.

Mientras el Instituto Nacional Electoral aún no ponga las reglas en claro sobre las próximas elecciones, las pre campañas políticas ya iniciaron, sin importar que gran parte del territorio esté en alerta máxima.

Me queda claro que los actos masivos para una campaña política en México son fundamentales para generar una percepción de victoria y respaldo electoral, por lo que será difícil visualizar una campaña sin que esto ocurra.

Por ello las redes sociales se vuelven aliados perfectos para la construcción de un personaje que permita conectar con los ciudadanos y penetrar hasta donde la conectividad lo permita.

El futuro nos ha alcanzado, se estima que en un rango de 25 a 65 años, las personas decidieron su voto a través del contenido que vieron en las redes sociales en la pasada elección. Una estadística a la que deberíamos prestarle la atención pensando en un posible escenario electoral totalmente digital.

Mientras son peras o manzanas, les aconsejo que vayan buscando la página oficial de los posibles aspirantes a presidentes municipales y diputados de su región. Si no los encuentran, entonces no existen.

No olvide preparar sus palomitas, durante las próximas semanas seremos testigos de una batalla entre un mal necesario como las campañas políticas y un mal exportado como el COVID-19. El poder contra la peor enfermedad de la era moderna, ¿Quién ganará?

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