Entre Periodistas

Por Andrés A. Solis

La mayoría de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) consumó en la Cámara de Diputados la desaparición de 109 fideicomisos administrados por diferentes dependencias del Gobierno Federal, fideicomisos que a decir del presidente Andrés Manuel López Obrador y su bancada en San Lázaro, representaban cajas chicas y huecos enormes para la corrupción.

Como lo comentaba en este mismo espacio, efectivamente es posible suponer que algunos de estos fideicomisos se convirtieron en una fuente inagotable de personajes corruptos que aprovecharon su posición en el gobierno para beneficiarse.

Sin embargo, como también lo comenté, el presidente Lopez Obrador volvió a cometer el error de generalizar y poner en la misma bolsa a todos los fideicomisos.

Sin presentar pruebas documentales de fraude, robo, desvío de recursos o uso indebido de los mismos, la bancada de Morena determinó eliminar los 109 fideicomisos, casi como si fuera orden presidencial, fieles al estilo priísta.

Lo triste es que la discusión mediática se ha concentrado en os dimes y diretes en el Congreso, en los testimonios de personas que se dicen afectadas por la desaparición de estos instrumentos financieros, en los sesudos análisis de los infaltables expertos y opinólogos que señalan el autoritarismo presidencial.

Lo que no tenemos es periodismo de profundidad y de precisión que nos ayude a entender la situación de cada uno de los fideicomisos.

La razón de que exista esta forma de operar recursos es precisamente para garantizar su transparencia y cerrarle la puerta a la corrupción y es por eso que este tipo de instrumentos están considerados como “sujetos obligados” por la ley de transparencia y acceso a la información pública.

Esto quiere decir que cualquier persona puede solicitar información detallada sobre la forma en cómo se ha administrado y gastado cada peso de cada fideicomiso.

Ésta es la exigencia que debemos hacerle a los medios y periodistas, que utilicen los recursos de transparencia para revisar y analizar cada uno de los ya inexistentes fideicomisos y documentar periodísticamente si realmente hubo desfalcos o si se administraron de manera honesta, clara y transparente.

Por supuesto que no es una tarea de dos días y para ello se necesitan equipos de periodistas expertos en el manejo de información pública y en el manejo de gasto público y presupuestos, pero no significa que sea imposible.

Por el contrario, es más que urgente y necesario que la prensa mexicana salga al quite en este tema y explicarle a la sociedad quién tiene y tendrá finalmente la razón sobre el destino de miles de millones de pesos gastados durante años o si de verdad la eliminación de los fideicomisos fue producto de un capricho del presidente.

Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Conduce el programa “Periodismo Hoy” que se transmite los martes a las 13:00 hrs., por Radio Educación.

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