Mtro. José Gerardo Galicia Vélez 

Se han cumplido dos años de aquel primero de Julio de 2018 cuando el ahora presidente de la república ganaba con un amplio margen a sus más cercanos competidores e iniciaba una nueva etapa en el gobierno y la política en nuestro país la denominada cuarta transformación, haciendo alusión que podría ser una etapa muy importante en el país como la independencia, reforma y la revolución Mexicana. 

Las esperanzas en Andrés Manuel López Obrador eran y siguen siendo muy altas para un gran número de personas de todos los sectores de la población desde empresarios hasta grupos más  vulnerables como obreros y campesinos, sin embargo no ha sido fácil abatir de golpe los principales problemas como inseguridad, pobreza, desempleo y más recientemente el sanitario, lo que sus detractores han aprovechado para denostar en contra de las acciones gubernamentales en redes sociales principalmente como si todo fuera una catástrofe. 

Sabemos que en lo que va de la administración de AMLO ha dejado algunas cosas por hacer, al igual que los presidentes anteriores, sin embargo, si hacemos una comparación con Calderón y Peña Nieto   a dos años de haber ganado su respectiva elección las cosas no parecen tan diferentes por ejemplo de acuerdo a las cifras el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en desempleo en julio de 2008 fue  del 3.8 por ciento, hubo una crisis económica mundial , en 2012 con Peña en el mismo mes fue de 4.7 por ciento  sin ningún acontecimiento fuerte que marcara el año y ahora con Andrés Manuel y con crisis sanitaria se tiene una tasa de acuerdo a la última cifra del 3.3 por ciento. 

En cuanto aprobación del presidente a dos años de haber ganado su respectiva elección de acuerdo a encuestas serias de Parametría, Mitofsky o el financiero Calderón en 2008 tenía una aprobación aproximada entre el 55 y 60 por ciento , Peña Nieto en 2014 con una aprobación del entre el 47 y 50 por ciento, ahora AMLO tiene una aprobación aproximada de entre el 52 y 60 por ciento, sin embargo junto con la aprobación hay otros factores a evaluar que determinan la aceptación presidencial como combate a la corrupción, economía entre otros que en lo general los datos de los presidentes anteriores eran similares.

Podríamos hacer análisis en otros rubros, los números parecen  similares de los tres mandatarios a dos años de haber ganado su elección, sin embargo desde nuestro punto de vista de los tres para saber quién podría ser el mejor o el peor,  ha dependido de cómo han capitalizado las situaciones  alrededor de ellos a favor o en contra de su tiempo. Veamos cómo ha sido la situación: en 2008 aún no se consolidaba la comunicación virtual en redes sociales, la televisión era quien mandaba, las audiencias estaban a la baja y quien manejaba los medios masivos era el estado, por lo tanto se podía construir opinión positiva o negativa oficial, la población no tenía tan a la mano la información, por lo tanto la percepción dependía de otros factores; en 2014 ya existía la comunicación en redes sociales, la información estaba más a la mano , se vio como  Peña Nieto fue de los tres quien tenía los niveles más bajos, además algo que ayudó fue la desacreditación al presidente al venderlo con poca capacidad fue el lord peña, el rey de los memes y las que en su momento se llamaban las reformas estructurales no cumplían con el objetivo de la mayoría; ya en nuestro tiempo en 2020 siendo objetivos el presidente en cuanto a comunicación tiene todo en contra ya que la estrategia de sus contrarios es desacreditar, utilizar masivamente las redes sociales, los llamados falsos perfiles,  la población tiene al alcance la información por lo tanto de ellos depende la percepción positiva o negativa, a pesar de ello los niveles de aprobación son similares a Calderón, entonces ¿Quién saldría más favorecido?

Sea como sea, los números para este gobierno no parecen tan malos, porque son muy similares a los presidentes anteriores, incluso hay rubros que están a favor, eso no quiere decir que las acciones sean las óptimas o que se abatan los problemas sociales, aquí la situación radica en que la oposición no tiene perfiles ni liderazgos que puedan llevar el contrapeso al gobierno como en su momento los tuvieron Calderón y Peña Nieto y si no los hay seguramente estaremos viendo la consolidación del partido en el poder.  

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