Columna

Poblanos, entre los más pobres

Adrián Salazar 

De acuerdo con el reporte “Medición de la pobreza en los municipios de México 2020” que emitió el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en nuestro estado existen 4 millones 73 mil 673 personas en condición de pobreza, situación que se agudiza en 19 municipios donde la población presenta un índice de pobreza igual o mayor al 90 por ciento, es decir, nueve de cada 10 personas tienen carencias como la falta de alimentación, rezago educativo, acceso a la salud, seguridad social, servicios básicos y espacios de la vivienda.

    De todos estos municipios, Puebla registra el mayor número de personas en pobreza extrema al sumar 89 mil 76, aunque solo equivale al 5.7 por ciento de la población de la ciudad, es decir, cerca de un millón 643 mil 842 poblanos. Estos datos ubican a la capital poblana como la cuarta ciudad con más pobres del país, al sumar 680 mil 945.

Aunque la ciudad de Puebla descendió del sexto al octavo lugar nacional con más personas en condiciones de pobreza extrema, pues en 2015 se contabilizaron 64 mil 596 personas en esta situación, para el 2020 se registraron 89 mil 76 personas en pobreza extrema, lo que significa que hubo un aumento de 24 mil 490 nuevos pobres.

Esta situación trae consigo repercusiones graves en los poblanos. Ejemplo de ello es la falta de una buena alimentación. De acuerdo con este mismo organismo, uno de cada cuatro poblanos no se alimentó o lo hizo de manera inadecuada por falta de recursos económicos.

En Puebla se contabilizó 1 millón 776 mil 370 poblanos con esta vulnerabilidad, entre un total de 6 millones 497 mil 223 habitantes según el reporte sobre pobreza en municipios, mientras que en la capital del estado se contabilizaron 331 mil 491 personas en esta circunstancia y es el municipio con la mayor incidencia.

Las personas con carencia alimentaria tuvieron una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos; dejaron de desayunar, comer o cena; comieron menos de lo que debían comer; se quedaron sin comida; sintieron hambre, pero no comieron o comieron una vez al día o dejaron de comer todo un día en los últimos tres meses, situación que se comienza a reflejar en el sector salud, pues al corte del 13 de diciembre de este año, la Secretaría de Salud informó que detectó 189 casos de desnutrición severa; 381 moderados y 2 mil 388 casos leves en Puebla.

En buena medida este problema se debe a la inequitativa repartición de la renta nacional, lo cual podría darse mediante diversas vías, como un salario digno. En el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza correspondiente al tercer trimestre de este año, Puebla se ubicó como el sexto estado del país con porcentaje de la población con ingreso menor a la canasta básica, dando como resultado que el 50.2 por ciento de las personas no pudieran adquirir la canasta básica debido a bajos sueldos.

Sin duda alguna se trata de un panorama desalentador al que nos enfrentamos los poblanos y, en general, todo el país. Inflación, desempleo, inseguridad y demás problemas son el gran reto que sigue siendo la alerta roja que las actuales autoridades gubernamentales siguen ignorando. 

Los pobres fueron la bandera para que Andrés Manuel López Obrador llegara al poder, han pasado tres años de su gobierno y aun no se ven, ni de lejos, los resultados prometidos; misma situación atraviesa el estado con el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, ¡otro morenista!, quien se encuentra a mitad de su gestión. En el caso del municipio, culminó la administración de Claudia Rivera Vivanco, ¡también de Morena!, y vemos que su gestión no ayudó en lo más mínimo a los poblanos, de haberlo hecho oportuna e inteligentemente, los datos serían otros. 

Bien podrán decir muchos que esto es causa de la pandemia provocada por el covid, y aunque buena parte de la causa sea la pandemia, también es cierto que no todos los municipios están en la misma situación. Un actor que no debemos perder de vista es el común denominador: los gobiernos de Morena, quienes han contribuido a mantener sumergidos a los poblanos en una pobreza cada día más lacerante ante la falta de políticas que contribuyan a su pleno desarrollo. 

Se trata de un panorama poco alentador que requiere de una gran inteligencia y voluntad política para poder dejar atrás la grave crisis económica; no sólo hace falta la creación de empleos, como lo señalan los empresarios, sino atacar de raíz los problemas que permiten germinar a la pobreza. Es imperante pues, una política económica superior basada en una repartición equitativa de la renta nacional. 

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